Muere la rosa,
la primavera se ha esfumado,
igual que la pasión de él,
cabizbaja agoniza,
sus pétalos caen,
desnudo su frágil corazón,
caen como las lágrimas de Pleberio;
cada pétalo, cada lagrima, representa algo
de su fulgurosa vida;
moribunda recibe las ultimas caricias del sol,
su espinas ya no dañan pierden firmeza,
como los senos de una cuarentona ,
ya no espinan, ya no tiene protección ;
su rojizo color pierde intensidad,
palidece, ante la mirada triste de los insectos
que la adulaban diario.
Ha dejado de producir su savia,
ese néctar que alguna vez represento su vida en plenitud.
Marchita, desnuda y moribunda
muere la rosa.
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